La jardinera
Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra,
en ella espero encontrar
remedio para mis penas.
Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas,
tendré lista la corona
para cuando en mi te mueras.
Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa' mi pasión
y para saber si me correspondes
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito, nada,
tranquilo queda mi corazón.
Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos:
cuando ya estén florecidos
irá lejos tu recuerdo.
De la flor de la amapola
seré su mejor amiga,
la pondré bajo la almohada
para dormirme tranquila.
Cogollo de toronjil,
cuando me aumentan las penas
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.
Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas,
heredarás estas flores:
ven a curarte con ellas.
¿qué decir? no ten entiendo, nome conformo con eso, me da pena no entender nada, no saber q pasa q sientes qme odioes q aveces, m e quieras. Me cansan seguir tus impulsos, me cansa enojarme y desenojarme. No sé que sientes ni que piensas, eso es lo q me acongoja. lo escibo para liberar un poco, quizas porq te casans de escuchar eimpre lo mismo, prefiero callar.
Ya no se si me quieres, no sé si deba seguir queriendote. No sé nada, se que siento y que odio estar así, como si nada, con esperanzas, con sueños y con un pedestal de papel, frágil ante todo.
No tengo la culpa ingrato (o Verso por desengaño)
No tengo la culpa, ingrato,
de que entre los dos el diablo
por tres o cuatro vocablos
nos cause tan malos ratos,
de hacerme sufrir no trato
aunque así parezca el caso
yo creo que este mal paso
nos lleva por mal camino
y a preguntar no me animo
hasta cuándo, ingratonazo.
Oscuran mi pensamiento
palabras y más palabras,
espero que pronto se abra
la luz de mi entendimiento,
ya tengo el convencimiento
que sobran los padeceres
como dos malas mujeres
peleamos la sinrazón,
contéstame, corazón:
hasta cuándo matar quieres.
Si no me río te enojas
y si me río también,
es que no alcanzas a
ver que sólo me das congojas
capricho que se te antoja
yo quiero que lo consigas,
desde el palomo a la hormiga
desde la mar al desierto
no comprendes ni despierto
que ayer me dejaste herida.
Hoy pruebo en último intento,
busqué la paz pero en vano,
después me pasas la mano
cuando me has dado tormento;
es tanto el dolor que siento
ya para mí no hay placeres,
están hablando dos seres
en lengua de mal judío;
tengo clavado el sentido
con agujas y alfileres.
Despedida:
Ordeno la despedida,
palomito volador,
suspéndeme este dolor
que es mi pan de cada día,
aunque sea culpa mía
no debes de ser así
que no es remedio p'a mí
el aumentarme los males,
con la miel de los panales
más se puede conseguir.
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